Un estudio publicado en la Facultad de Ciencias Sociales de la Udelar por Andrea Magnonte Zozaya en el año 2014, realiza una exhaustiva investigación sobre los accidentes vinculados a energéticos en la república.
Destaca que los incendios aumentan en los meses de invierno por el uso de la calefacción, destacando como primera causa el sobre consumo que consiste en recargar una instalación (o una parte de ella) y no tener los elementos de protección adecuados para evitar los siniestros.
Al recargar una instalación sin la adecuada protección, en primer lugar, se va a apreciar que los conductores aumentarán su temperatura, llegando a derretirse o incinerarse el aislante lo que de manera inevitable nos lleva a un cortocircuito, llevando el riesgo al máximo, siendo la principal causante de los incendios de origen eléctrico.
En segundo lugar, se debe a las conexiones eléctricas en mal estado, destacando a los empalmes flojos y defectuosos.
Lamentablemente, es relativamente común utilizar un tomacorriente inadecuado para la ficha en la que se conecta, incluso forzarlos para que se logre la conexión, generando un “falso contacto”, siendo éste un “punto caliente” pues en esas conexiones defectuosas las partes en juego pueden generar pequeños arcos o chispas eléctricas, aumentando la temperatura en ese lugar de manera exponencial. Por otra parte, la forma en que se realizan los empalmes eléctricos también influye: cables mal pelados (con marcas o con faltante de hebras), ajustes incorrectos en piezas de unión, fichas, o tomacorrientes, generan otra vez lo que Bomberos denomina “puntos calientes”.
Por último y para tener en cuenta de la gravedad del asunto es que según los datos del Centro Nacional de Quemados (utilizados para el estudio), los accidentes con electricidad a nivel nacional, representa el factor con mayor incidencia en el registro de lesionados, estando en el 70% aproximadamente.
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